el FIN · de la procrastinación

Por Jacob Morales · 7 min de lectura

Dopamina: qué es y qué tiene que ver con procrastinar

La dopamina es una sustancia que usan las neuronas para comunicarse entre sí. Interviene en el movimiento, en el aprendizaje y, sobre todo, en las ganas de ir hacia algo. En internet la llaman la hormona del placer. La investigación cuenta una historia distinta, y esa historia explica bastante bien por qué buscas el teléfono con tanta urgencia y lo disfrutas tan poco.

Qué es la dopamina

La dopamina es un neurotransmisor: un mensajero químico que una neurona libera para pasarle una señal a otra. Se produce en grupos pequeños de neuronas en la parte profunda del cerebro, y desde ahí llega a zonas que tienen que ver con moverte, con aprender y con decidir hacia dónde poner tu esfuerzo.

También fuera del cerebro tiene un papel. En los hospitales la dopamina se usa como medicamento para subir la presión arterial en ciertas emergencias. Y en la enfermedad de Parkinson se pierden las neuronas que la producen, por eso los temblores y la rigidez. Es una molécula con funciones médicas reales, y cualquier duda de salud relacionada con ella se habla con un profesional.

¿Para qué sirve la dopamina?

La dopamina sirve para que te muevas, para que aprendas qué cosas valen la pena y para que sientas el empuje de ir a buscarlas. Su función principal en la motivación es marcar algo como importante: esto, ahora, ve por ello.

El experimento que más ayudó a entender qué hace la dopamina lo hicieron Wolfram Schultz y sus colegas con monos (Schultz, Dayan y Montague, 1997). Les daban un poco de jugo y medían sus neuronas de dopamina. Al principio las neuronas se activaban al recibir el jugo. Cuando los monos aprendieron que una luz anunciaba el jugo, la activación se movió a la luz. El jugo, ya esperado, dejaba de provocar casi nada. Y si la luz aparecía y el jugo no llegaba, la actividad bajaba por debajo de lo normal.

Los investigadores lo llamaron error de predicción de recompensa. La dopamina responde a la diferencia entre lo que esperabas y lo que recibiste. Te avisa cuando algo sale mejor de lo previsto, y así aprendes a volver ahí. Lo que describe bien es el aprendizaje. Lo que deja abierto es por qué, sabiendo todo esto, una persona elige una y otra vez lo que la deja peor.

Serotonina y dopamina

La serotonina y la dopamina son dos neurotransmisores distintos que a menudo se confunden. Dicho de forma simple, la dopamina está más ligada a buscar e ir hacia algo, y la serotonina participa en regular: el ánimo, el sueño, el apetito, la digestión. De hecho, la mayor parte de la serotonina del cuerpo está en el intestino.

La cultura pop las convirtió en la molécula del placer y la molécula de la felicidad. Las dos etiquetas simplifican demasiado. Cada una trabaja junto a muchas otras sustancias y circuitos, y la idea de que la depresión es solo falta de serotonina hoy está muy discutida en la investigación. Si estás pensando en tu ánimo en términos de estas sustancias, la conversación útil es con un médico o un psicólogo.

Dopamina y procrastinación: querer más que disfrutar

La dopamina tiene más que ver con querer algo que con disfrutarlo, y por eso puedes pasar una hora buscando algo que casi no te da placer. Esa es la conexión más directa entre dopamina y procrastinación.

Kent Berridge y Terry Robinson (1998) lo mostraron con ratas a las que se les había eliminado casi toda la dopamina. Dejaban de buscar comida por su cuenta. Pero si les ponían azúcar en la boca, sus caras mostraban las mismas reacciones de agrado que una rata normal. El gusto seguía ahí. Lo que se había perdido era el impulso de ir por él. Berridge separó dos cosas que solemos mezclar: querer y disfrutar.

Un estudio con música lo muestra en personas. Valorie Salimpoor y su equipo (2011) encontraron que el cerebro libera dopamina en una zona durante los segundos previos al momento favorito de una canción, y en otra zona cuando ese momento llega. La anticipación tiene su propia química.

Ahora piensa en el scroll. La dopamina se mueve en la promesa: el próximo video puede ser bueno. Por eso el teléfono funciona tan bien como escape. Le basta con prometer placer, aunque después casi no lo dé. La tarea que aplazas, en cambio, tiene la recompensa lejos y la incomodidad cerca. Para ese circuito, una pesa más que la otra. → Adicción al celular

Esto describe el mecanismo con mucha precisión. Lo que no explica es la elección. La dopamina también está activa cuando vas al gimnasio, cuando llamas a tu padre, cuando terminas una entrega. Que participe en el scroll no lo vuelve inevitable.

Hay una idea que anoté hace años y sigo pensando: si mis deseos ya quedaron satisfechos con el teléfono, la comida o la plática, después no tengo ganas de hacer lo que me importa. El sistema ya recibió algo, aunque haya sido poco. Lo que la investigación llama querer, yo lo llamo deseo, y el deseo es el motor de lo que haces. La pregunta útil es hacia dónde lo estás gastando.

Ayuno de dopamina: qué es y si funciona

El ayuno de dopamina, o dopamine detox, es pasar un tiempo sin estímulos fáciles (teléfono, redes, series, comida rápida, a veces hasta música o conversación) con la idea de reiniciar el cerebro. Funciona a medias: puede ayudarte a ver tus impulsos, y no hace lo que su nombre promete.

El cerebro produce dopamina de forma continua. Está implicada en algo tan básico como mover la mano. Un fin de semana sin pantallas no la vacía ni la recarga, y la expresión dopamina barata es una metáfora que se volvió moda. El psicólogo que popularizó el término lo aclaró en su momento, y está contado en la página sobre el celular.

Yo hice ayunos de dopamina. Días enteros sin pantallas, sin música, sin nada que me distrajera. Me sirvieron para algo. Con menos ruido notaba cuántas veces mi mano buscaba algo para escapar, y eso vale. El lunes volvía a lo mismo. Tenía más información sobre mí y la misma forma de elegir.

Ahí está el límite del ayuno. Trata al deseo como el problema, y lo intenta apagar. Pero si apagas el deseo también se apagan las ganas de hacer lo que te importa. Lo que el ayuno no toca es la pregunta de fondo: qué estabas evitando cuando agarrabas el teléfono. Si eso sigue intacto, el impulso vuelve por otro lado. → Cómo dejar de procrastinar

Cómo aumentar la dopamina

La forma de aumentar la dopamina que tiene más respaldo es la más aburrida: dormir bien, moverte y darte la oportunidad de lograr cosas. No hay un truco rápido con apoyo serio, y desconfía de los suplementos que prometen generar dopamina.

Lo que sí se sabe con cierta solidez:

Nada de esto sustituye la atención médica. Si sientes que no tienes ganas de nada durante semanas, o sospechas un problema de ánimo o de atención, consulta a un profesional.

Y una cosa más. Buscar cómo aumentar la dopamina puede volverse otra forma de aplazar. Es más fácil leer sobre neurotransmisores que llamar al médico o abrir el documento. El circuito de querer funciona bien en ti. La cuestión es a qué le dices que sí cada vez que se enciende. → Motivación · Hábitos

Si quieres entender para qué existe ese impulso que vuelve cada vez que lo bloqueas, empieza por qué es la procrastinación y para qué existe. La próxima vez que sientas el tirón hacia el teléfono, fíjate en lo que te promete. Y en lo que dejaste de querer mientras tanto.

Preguntas frecuentes sobre la dopamina

¿Qué hormona da placer, la dopamina o la serotonina?

Ninguna de las dos funciona sola como sustancia del placer. La dopamina está más ligada a querer y anticipar, y el placer depende de varios sistemas a la vez.

¿Se puede quedar el cerebro sin dopamina?

En personas sanas, no por hábitos como el uso del celular: el cerebro la produce de forma continua. Su pérdida real ocurre en enfermedades como el Parkinson, que requieren atención médica.

¿Cuánto dura un ayuno de dopamina?

No hay una duración establecida por la investigación. Puede ir de unas horas a un fin de semana, y su valor está en lo que notas de tus impulsos, más que en el tiempo.

¿Qué alimentos aumentan la dopamina?

No hay evidencia sólida de que un alimento concreto aumente tu dopamina de forma útil. Dormir, moverte y comer de forma equilibrada tienen más respaldo que cualquier alimento o suplemento.