Motivación: qué es y por qué esperarla te frena
La motivación es el impulso que te mueve a hacer algo y a sostenerlo en el tiempo. Es lo que sientes el domingo en la noche cuando te prometes que el lunes empiezas el gimnasio. Y lo que ya no está el lunes a las seis.
Qué es la motivación
La motivación es el conjunto de razones, deseos y necesidades que te empujan a actuar en una dirección y a mantenerte ahí. La palabra viene del latín motivus, lo que mueve. La psicología la estudia para explicar por qué haces lo que haces y cuánto lo sostienes.
En el uso diario, la motivación se parece mucho a tener ganas. “Estoy motivado” quiere decir que hacer eso que te toca, hoy, se siente posible. Y ahí empieza el problema que esta página quiere mirar: las ganas llegan y se van, y lo pendiente se queda.
Hay una idea en el fondo de todo esto que vale la pena decir temprano. El deseo es el motor de lo que haces. Si no deseas nada, nada te mueve. Lo que conviene preguntarte es qué está haciendo tu deseo en el momento en que dejas lo importante para después.
Tipos de motivación
Los tipos de motivación más conocidos son la motivación intrínseca, cuando haces algo porque te interesa o te satisface en sí mismo, y la motivación extrínseca, cuando lo haces por algo que viene de afuera: un pago, una nota, la aprobación de alguien o evitar un castigo.
La distinción la hicieron famosa Edward Deci y Richard Ryan con su teoría de la autodeterminación (Deci y Ryan, 1985; Ryan y Deci, 2000). Según ellos, la motivación se sostiene mejor cuando se cubren tres necesidades: sentir que eliges lo que haces, sentirte capaz de hacerlo y sentirte conectado con otras personas.
Motivación intrínseca
La motivación intrínseca es hacer algo por el interés o la satisfacción que te da hacerlo, sin necesitar una recompensa externa. Es la que tienes cuando pasas tres horas aprendiendo a tocar una canción y nadie te lo pidió.
Deci y Ryan la ponen como la forma de motivación más estable. Tiene sentido. Lo que deja sin responder es algo que cualquier procrastinador conoce de primera mano: también aplazas lo que te gusta. El proyecto propio, el libro que quieres escribir, el deporte que disfrutabas. Si la motivación intrínseca bastara, eso sería lo único que nunca aplazarías.
Motivación extrínseca
La motivación extrínseca es hacer algo por lo que obtienes a cambio o por lo que evitas: el sueldo, el ascenso, que tu pareja deje de reclamarte, no pagar una multa. Ryan y Deci aclaran que tiene grados, y que algunas formas pueden volverse casi tan tuyas como la intrínseca cuando entiendes y aceptas por qué lo haces.
La recompensa de afuera mueve, y a veces mueve rápido. Su límite aparece cuando el premio se aleja o pierde valor. La entrega es en dos semanas y hoy la presión todavía no aprieta, así que el scroll gana. El día trece, la presión llega y te mueve. Ese movimiento de último minuto lo conozco bien. Me decían Mister Finalista.
La teoría de Maslow, cuestionada
La teoría de Maslow propone que las necesidades humanas siguen un orden: primero las fisiológicas, después la seguridad, el afecto, la estima y, al final, la autorrealización. Abraham Maslow la publicó en 1943 en un artículo llamado “A Theory of Human Motivation”.
Casi todo el mundo la conoce como una pirámide. Ese dibujo no aparece en el trabajo de Maslow. Los investigadores Todd Bridgman, Stephen Cummings y John Ballard (2019) rastrearon su origen y lo encontraron en un artículo de 1960 de un consultor, Charles McDermid, escrito para gerentes de empresa. El propio Maslow advertía en 1943 que el orden no era tan rígido y que muchas personas viven con varias necesidades a la vez, cubiertas a medias.
Y el orden rígido tiene poco apoyo en la investigación. Mahmoud Wahba y Lawrence Bridwell (1976) revisaron los estudios disponibles y encontraron un respaldo débil e inconsistente para la jerarquía.
Maslow acierta en algo útil: lo que necesitas pesa en lo que haces. Lo que su modelo no explica es lo que te pasa a ti un martes cualquiera, con la comida, el techo y el afecto cubiertos, frente a la llamada a tu padre que llevas tres semanas aplazando.
Motivación personal: cuando dependes de tener ganas
La motivación personal es la que nace de tus propios deseos y metas, y se vuelve un problema cuando la conviertes en condición para actuar: si hoy tengo ganas, lo hago; si no, mañana.
Esperar a tener ganas es una forma de aplazar. Se siente razonable. Mira cómo funciona en la práctica. Las ganas aparecen el domingo en la noche, después de un video que te encendió, y te prometes todo. El lunes se fueron. Y como tu acción dependía de ellas, la acción se fue con ellas.
Yo probé todo para tener más motivación. Coaches que me hacían seguimiento cada mañana y cada tarde. Libros de productividad, uno detrás de otro. Levantarme a las cinco. Funcionaba tres días. Al cuarto la motivación se había ido y yo volvía al mismo lugar, ahora sabiendo un poco más y sintiéndome un poco peor.
Hay algo que me tomó años ver. Una decisión no existe hasta que la haces. “Mañana voy al gimnasio” es una intención. La decisión ocurre mañana, a la hora, cuando te pones las zapatillas o te quedas en la cama. Lo que haces en ese instante es lo que decidiste. Por eso la motivación sola no alcanza: vive en tu cabeza, y la decisión vive en lo que haces. → Cómo dejar de procrastinar
Falta de motivación: ¿por qué no tengo ganas de hacer nada?
La falta de motivación suele aparecer cuando tu deseo ya está gastado en otra parte, cuando te exiges más de lo que puedes cargar o cuando lo que haces dejó de tener un para qué que te importe.
Lo primero es lo más concreto. Si tus ganas se llenan con el celular, la comida, series o conversaciones que se alargan, después no queda deseo para lo demás. El sistema ya recibió su premio, aunque haya sido vacío. Ese vacío de ganas se fue armando con lo que alimentaste durante el día. → Pereza
Lo segundo le pasa a mucha gente que se cree floja. Te prometiste demasiado. Cuando lo que te exiges supera lo que puedes, empezar se vuelve tan pesado que el cuerpo lo esquiva. Las ganas desaparecen porque la tarea, tal como la armaste en tu cabeza, no cabe en un día. → Autoexigencia
Lo tercero es el para qué. Cuando todo lo que haces empieza y termina en ti, es fácil que nada te mueva lo suficiente. ¿Para qué hacer el esfuerzo si da igual? Esa pregunta, cuando aparece, merece que la escuches. → Propósito de vida
Y algo importante: si llevas semanas sin ganas de hacer nada y eso viene con tristeza, cansancio constante o cambios en el sueño o el apetito, consulta a un profesional de la salud mental. Puede tratarse de una depresión, y esa conversación vale más que cualquier página.
Cómo motivarte sin esperar a que llegue
Para motivarte sin esperar a que llegue, empieza por un gesto pequeño de lo que decidiste, aunque no tengas ganas: muchas veces la motivación aparece en el acto mismo de hacer, y no antes.
Abre el documento. Ponte las zapatillas. Marca el número de tu padre. Ese gesto no garantiza que termines nada. Lo que hace es cambiar el lugar donde está tu decisión: deja de ser un pensamiento y pasa a tener cuerpo. Con frecuencia, a los diez minutos, las ganas que esperabas llegan solas. Si no llegan, igual hiciste algo.
Mira también qué está matando tu deseo. Antes de sentarte frente a lo importante, ¿qué le diste a tu cabeza? Una hora de scroll antes de la entrega deja muy poco para la entrega.
Y pregúntate para qué haces lo que haces. El esfuerzo nunca desaparece: ir al gimnasio va a seguir costando, la entrega va a seguir pidiendo horas. Lo que cambia es para qué lo haces. El mismo esfuerzo pesa distinto cuando sabes a qué le sirve, y a quién.
La motivación va a seguir llegando y yéndose. Puedes dejar de esperarla. Si lo que te pasa es que empiezas con fuerza y lo dejas al tercer día, sigue por disciplina. Y si quieres entender por qué aplazas aunque lo tengas todo claro, vuelve a qué es la procrastinación y para qué existe.
Preguntas frecuentes sobre la motivación
¿Qué es la motivación en pocas palabras?
Es el impulso que te mueve a actuar y a sostener lo que empiezas. Viene del latín motivus, lo que mueve.
¿Cuál es la diferencia entre motivación intrínseca y extrínseca?
La intrínseca nace del interés o la satisfacción de hacer algo. La extrínseca depende de algo externo, como un premio, un pago o evitar un castigo.
¿Por qué no tengo motivación para nada?
Puede ser que tu deseo esté gastado en distracciones, que te exijas más de lo que puedes o que hayas perdido el para qué. Si dura semanas y viene con tristeza, consulta a un profesional.
¿Cómo encontrar motivación cuando no tienes ganas?
Haz un gesto pequeño de lo que decidiste sin esperar a sentirlo. Muchas veces las ganas aparecen después de empezar.