Toma de decisiones: qué es y por qué te cuesta tanto decidir
La toma de decisiones es el proceso de elegir entre dos o más opciones y actuar según lo que elegiste. Lo haces cientos de veces al día, casi siempre sin notarlo: qué comes, a quién le contestas, si te levantas o apagas la alarma otra vez. Las que pesan son pocas, y son las que más se aplazan.
Qué es la toma de decisiones
La toma de decisiones es la capacidad de mirar una situación, reconocer qué opciones tienes y escoger una para llevarla a cabo. Se estudia en psicología, en economía y en administración, porque de ella depende casi todo lo que haces con tu tiempo, tu dinero y tu salud.
En el día a día se confunde con pensar. Pasas una semana dándole vueltas a si cambias de trabajo y sientes que estás decidiendo. Mientras tanto vas a la misma oficina cada mañana. Pensar es una parte del proceso. La decisión se ve en lo que terminas haciendo, y esa es la parte que esta página quiere mirar de cerca.
El proceso de toma de decisiones
El proceso de toma de decisiones se describe, por lo general, en seis etapas: identificar el problema, buscar opciones, evaluarlas, elegir una, actuar y revisar el resultado. Es el modelo que aparece en casi cualquier manual:
- Identificar el problema. Qué está pasando y qué necesitas resolver.
- Buscar opciones. Qué caminos tienes, incluido el de no hacer nada.
- Evaluar las opciones. Qué ganas y qué pierdes con cada una.
- Elegir. Te quedas con una.
- Actuar. La llevas a cabo.
- Revisar. Miras qué pasó y corriges si hace falta.
El modelo ordena bien la cabeza. La psicología lleva décadas mostrando que casi nadie decide así. Herbert Simon, que después ganó el Nobel de Economía, propuso en 1955 y 1956 que las personas tienen una racionalidad limitada: no tienen toda la información ni el tiempo para comparar todas las opciones. Lo que hacen es buscar hasta encontrar una que sea suficientemente buena, y ahí paran. Simon lo llamó satisficing, una mezcla de satisfy y suffice en inglés.
Daniel Kahneman llegó a algo parecido por otro lado. En Pensar rápido, pensar despacio (2011) describe dos modos de pensar: uno rápido, automático y casi sin esfuerzo, que él llama sistema 1, y otro lento y trabajoso, el sistema 2. La mayoría de tus elecciones las resuelve el primero. El segundo se activa poco, porque cansa.
Los dos describen bien cómo decides. Dejan sin tocar otra situación que conoces de sobra: la que ya pasó por las cinco primeras etapas. Sabes cuál es el problema, conoces las opciones, ya evaluaste y ya elegiste. Te falta solo actuar, y no actúas. El modelo de etapas no explica por qué te quedas parado justo antes del paso cinco.
Ejemplos de toma de decisiones
Algunos ejemplos de toma de decisiones cotidianas y laborales:
- Ir al médico. Llevas un mes con un dolor que no se va. Opciones: pedir cita, esperar a ver si pasa, buscar en internet. Eliges pedir cita. Llevas tres semanas sin llamar.
- Una entrega. Tienes quince días para un informe. Decides empezar el lunes con una hora diaria. El lunes contestas correos.
- Una conversación pendiente. Tu padre te escribió y quedaste en llamarlo el fin de semana. El domingo en la noche todavía no lo hiciste.
- Un empleado que no rinde. Como jefe, sabes que tienes que hablar con él. Cada viernes lo pasas para el siguiente.
- Renunciar. Llevas un año diciéndote que te vas en cuanto cierres este proyecto. Ya cerraste dos.
En todos estos casos la decisión, en teoría, ya está tomada. Lo que falta es lo único que la vuelve real.
Toma de decisiones asertiva
La toma de decisiones asertiva es elegir teniendo en cuenta lo que tú quieres y lo que necesitan los demás, y expresarlo con claridad, sin pasividad y sin agresión. Se ubica entre dos extremos. En uno decides lo que los otros esperan para evitar el conflicto y te traicionas a ti. En el otro impones lo tuyo sin mirar a quién afecta.
Un ejemplo. Tu jefe te pide un proyecto más y ya no te alcanza el día. La respuesta pasiva es decir que sí y quedarte hasta las once. La agresiva es contestar mal. La asertiva es decir que puedes hacerlo si se mueve otra entrega, o que esta semana no puedes.
Hay un detalle que casi nadie relaciona con la procrastinación. Muchas veces aplazas porque dijiste que sí a algo que nunca quisiste hacer. El sí pasivo de hoy se paga después con la tarea que no arranca. Decidir con asertividad es también decidir lo que de verdad vas a hacer, y no solo lo que suena bien en el momento.
Por qué me cuesta tomar decisiones
Te cuesta tomar decisiones porque elegir una opción implica perder las otras, y porque decidir te deja frente a las consecuencias. Cuando las dos cosas pesan, aparece la indecisión: das vueltas, pides más opiniones, buscas más datos, y el tiempo pasa.
Irving Janis y Leon Mann estudiaron esto en 1977 con su teoría del conflicto decisional. Según ellos, cuando una decisión importante te genera estrés y no ves una salida que te tranquilice, es común caer en lo que llamaron evitación defensiva. Postergar es una de sus formas. Las otras dos son pasarle la decisión a otra persona y convencerte de que la opción más cómoda era la correcta.
Janis y Mann describen con precisión el mecanismo. Lo que su teoría da por hecho es que el estrés decide por ti. Cualquiera que haya aplazado algo lo vivió distinto: en el instante en que pasa, seguir con lo otro se siente elegido, aunque pese.
Hay otra razón, más silenciosa. Cuando miras una decisión, puedes ver solo una parte de lo que pasa en ti. Ves el miedo a equivocarte y no ves las ganas de cambiar, que también están ahí. Si solo ves el miedo, te quedas quieto y encima te llevas una historia: no puedo, soy indeciso, algo está mal en mí. Las dos fuerzas estaban presentes al mismo tiempo. Mirar solo una te deja paralizado y con una etiqueta. → Sobrepensar
Y si la indecisión viene con ansiedad constante, insomnio o te impide funcionar en lo básico, vale la pena consultar a un profesional de la salud mental.
Una decisión no existe hasta que la haces
Una decisión no existe hasta que la haces: mientras solo vive en tu cabeza, es una intención. “Esta semana saco la cita con el médico” es una intención. La decisión ocurre el día en que marcas el número, o el día en que vuelves a dejar el teléfono sobre la mesa.
Esto cambia la forma de leer el modelo de etapas. En el papel, elegir y actuar son dos casillas separadas. En tu vida suceden en el mismo momento. Si eliges pedir la cita y no llamas, tu elección real fue no llamar. Cuando aplazas, ya decidiste. Decidiste otra cosa.
Tardé doce años en terminar una carrera de cinco. En ningún momento decidí tardar doce años. Lo que decidí, muchas noches, fue que mañana. Cada uno de esos mañanas se sentía como una pausa. Visto en conjunto, era la decisión que de verdad estaba tomando.
Conviene separar esto de algo que se le parece. Si un día miras lo pendiente y dices “no quiero hacerlo”, lo sueltas y no sientes culpa, eso es cambiar de planes: una decisión nueva. La procrastinación necesita que la primera decisión siga viva. Por eso duele. Sigues queriendo ir al médico mientras eliges no llamar.
Tampoco se trata de decir que decides en cada segundo del día. Casi siempre estás haciendo lo que haces y ya. La decisión aparece en momentos puntuales, cuando te das cuenta de lo que deberías estar haciendo. Y en esos momentos pesa todo lo que vino antes: lo que pensaste, lo que consumiste, lo que te dijiste de ti. Decidir con conciencia no te garantiza que la acción salga, aunque es lo único que puede inclinarla. → Fuerza de voluntad
Por eso esperar a sentirte listo tiene trampa. Las ganas pueden venir o no. La decisión sigue esperando en el mismo lugar: en lo próximo que hagas. → Motivación
La próxima vez que estés frente a algo que ya elegiste en tu cabeza, fíjate en lo que estás haciendo en ese momento. Eso es lo que estás decidiendo. Si quieres ver qué pasa en ti en ese instante, sigue por cómo dejar de procrastinar, o vuelve a qué es la procrastinación y para qué existe.
Preguntas frecuentes sobre la toma de decisiones
¿Qué es la toma de decisiones en pocas palabras?
Es elegir entre varias opciones y llevar a cabo la que elegiste. Sin la acción, lo que queda es una intención.
¿Cuáles son las etapas de la toma de decisiones?
Las seis más citadas son identificar el problema, buscar opciones, evaluarlas, elegir, actuar y revisar el resultado.
¿Qué es una decisión asertiva?
Es la que tiene en cuenta lo que tú quieres y lo que necesitan los demás, y se expresa con claridad, sin someterte y sin imponer.
¿Por qué soy tan indeciso?
Muchas veces por miedo a perder lo que no elijas o a equivocarte. Si la indecisión te paraliza de forma constante, consulta a un profesional.