el FIN · de la procrastinación

Por Jacob Morales · 7 min de lectura

Sobrepensar: qué es y por qué pensar de más te frena

Sobrepensar es darle vueltas a una idea, una decisión o un problema mucho más de lo que hace falta, hasta que pensar ocupa el lugar de actuar. Repasas la conversación de ayer, imaginas cinco formas en que puede salir mal la de mañana y comparas opciones que ya comparaste diez veces. Al final del día pensaste mucho y no hiciste nada. Y lo más engañoso es que se siente como trabajo.

Qué es sobrepensar

Sobrepensar es pensar de forma repetida sobre lo mismo sin que ese pensamiento te lleve a una decisión ni a una acción. Se escribe junto, sobrepensar, como sobrevalorar o sobreestimar: el prefijo sobre- va pegado al verbo, así que sobre pensar separado es un error frecuente. Al hábito de hacerlo se le llama a veces sobrepensamiento.

La psicología estudia algo muy parecido con el nombre de rumiación. Susan Nolen-Hoeksema, Blair Wisco y Sonja Lyubomirsky (2008) la describen como centrarte una y otra vez en lo que te angustia, en sus causas y en sus consecuencias, sin pasar a resolverlo. Su revisión encontró que la rumiación se asocia con más tristeza y ansiedad, con peor capacidad para resolver problemas y con menos acción concreta. Encontró también algo curioso: quienes rumian suelen creer que así entienden mejor lo que les pasa.

Ese hallazgo describe bien la trampa. Deja una pregunta abierta: si pensar tanto no ayuda, por qué lo sigues eligiendo. Para responderla hay que mirar qué consigues mientras piensas.

Por qué sobrepienso las cosas

Sobrepiensas las cosas porque buscas una certeza que te proteja antes de actuar: la respuesta perfecta, la opción sin riesgo, el momento en que ya no haya dudas. Mientras la buscas, todavía no te equivocaste.

Mira cuándo aparece. Casi nunca sobrepiensas qué vas a almorzar ni si contestas el mensaje de alguien que te gusta. Lo haces con lo que te importa y te expone: renunciar al trabajo, decirle algo difícil a tu pareja, ir al médico por ese dolor, empezar el negocio. Cuanto más está en juego, más vueltas le das.

Pensar cumple ahí una función. Te deja tocar la decisión sin tomarla. Imaginas el resultado, lo corriges, lo vuelves a imaginar, y nada de eso tiene consecuencias. Cuando actúas, el resultado deja de depender solo de tu cabeza. Esa incertidumbre es justo lo que el sobrepensamiento intenta evitar. → Miedo al fracaso

Muchas veces detrás está la exigencia de hacerlo perfecto. Si la decisión tiene que ser la correcta, cualquier duda se vuelve una razón para seguir pensando. → Perfeccionismo

Parálisis por análisis

La parálisis por análisis es quedarte bloqueado ante una decisión porque sigues evaluando opciones y nunca sientes que tienes suficiente información para elegir. Lees otra reseña, haces otra tabla, pides otra opinión, y la decisión sigue esperando.

Barry Schwartz popularizó la idea en The Paradox of Choice (2004): más opciones no siempre te hacen más libre, a veces te paralizan. El estudio más citado es el de las mermeladas de Sheena Iyengar y Mark Lepper (2000). En un supermercado pusieron una mesa con 24 mermeladas para probar y, otros días, una con 6. La de 24 atrajo a más gente, pero solo un 3 % de quienes se detuvieron compró. Con 6 opciones compró cerca de un 30 %.

El resultado se volvió famoso, y conviene tomarlo con cuidado. Benjamin Scheibehenne, Rainer Greifeneder y Peter Todd (2010) reunieron cincuenta experimentos sobre el tema y encontraron que, en promedio, el efecto de tener demasiadas opciones era casi nulo. Schwartz y sus colegas (2002) también distinguieron entre quienes buscan la mejor opción posible y quienes se conforman con una suficientemente buena, y encontró que los primeros tienden a quedar menos satisfechos con lo que eligen.

Estos estudios describen algo que reconoces. Dejan sin responder lo importante: con las mismas opciones delante, unos eligen y otros se paralizan. La cantidad de opciones pesa menos que lo que cada uno se juega en elegir. Si sientes que una sola decisión define quién eres, ninguna información te va a parecer suficiente. → Toma de decisiones

Ansiedad anticipatoria: sufrir lo que todavía no pasa

La ansiedad anticipatoria es el miedo y la tensión que sientes antes de algo que todavía no ocurrió y que quizás no ocurra. La entrevista es el jueves y desde el lunes la vives en la cabeza: lo que vas a decir, lo que te van a preguntar, la cara que vas a poner si te quedas en blanco.

Con ese ensayo mental, tu mente intenta prepararte para el peligro. El problema aparece cuando la preparación no termina nunca y el cuerpo vive como real algo que solo imaginaste. Sufres la entrevista cinco veces antes de tenerla, y a veces la aplazas para dejar de sufrirla.

Fíjate en lo que mira tu mente en esos momentos. Ve todo lo que puede salir mal y casi nada de lo que te empuja a hacerlo: las ganas de ese trabajo, la curiosidad, lo que ganas si sale. Cuando solo registras el miedo, el bloqueo parece la única salida, y encima te llevas una historia: no puedo, algo está mal en mí. El miedo y el impulso estaban ahí al mismo tiempo. Mirar solo uno de los dos es lo que paraliza.

Si la ansiedad es constante, te quita el sueño o interfiere con tu trabajo o tus relaciones, vale la pena consultar a un profesional de la salud mental.

Sobrepensar como forma de procrastinar

Sobrepensar es una de las formas de procrastinar más difíciles de ver, porque se siente productiva. Si estás en el scroll sabes que estás aplazando. Si estás pensando en la decisión, sientes que estás trabajando en ella.

Llevas semanas pensando cómo hablar con tu padre. Ensayas la llamada en la ducha, en el carro, antes de dormir. Cada ensayo te deja la sensación de que avanzaste. La llamada sigue sin hacerse. Pensar en el gimnasio tampoco mueve el cuerpo, y planear la dieta perfecta para el lunes es una forma de comerte el dulce hoy con la conciencia tranquila.

Una decisión existe solo cuando la haces. Todo lo anterior es intención. “Voy a llamarlo esta tarde” es un pensamiento; la decisión ocurre esta tarde, con el teléfono en la mano o con otra cosa en la mano. Mientras lo piensas, la voluntad que se está haciendo es la de pensar. → Cómo dejar de procrastinar

Lo mismo pasa con la búsqueda de respuestas grandes. Puedes pasar meses preguntándote qué quieres de tu vida, haciendo tests y leyendo sobre propósito, y esa búsqueda puede volverse otra manera de aplazar la vida que ya tienes delante. Entender por qué procrastinas tampoco sirve si no lo llevas a la acción.

Lo viví durante años. Siempre quise escribir un libro, tener un podcast, estar en forma, y todo eso vivía en mi cabeza. Leía sobre cómo empezar, planeaba, investigaba. Al menor descuido terminaba en Wikipedia leyendo a qué edad Elon Musk hizo su primer millón. Lo más desconcertante fue que, cuanto más sabía, peor me sentía. Más información me daba más formas de imaginar cómo hacerlo, y ninguna de ellas me sentaba a hacerlo.

Cómo dejar de sobrepensar

Para dejar de sobrepensar, lleva el pensamiento al cuerpo lo antes posible: elige una acción pequeña que puedas hacer ahora y hazla, aunque no tengas la respuesta completa. La claridad que esperas suele llegar después de actuar, casi nunca antes.

Nota el instante. Te descubres en la décima vuelta de la misma idea. Ese chispazo de darte cuenta es el momento de decidir. Lo que hagas en él cuenta más que cualquier conclusión.

Pregúntate qué harías si ya hubieras decidido. Muchas veces ya lo sabes. Lo que falta es el paso, y seguir pensando te deja posponerlo.

Haz la versión más pequeña. Escribe la primera línea del correo. Marca el número. Pide la cita. Una acción concreta te da información real, la que ningún análisis te puede dar.

Acepta decidir sin certeza. Ninguna decisión importante viene con garantía. Puede salir, puede no salir, puede salir a medias. Esperar la seguridad completa es otra forma de esperar a tener ganas.

El esfuerzo no desaparece. Actuar con dudas va a seguir costando, y tu mente va a seguir ofreciéndote una vuelta más. Lo que cambia es que dejas de confundir esas vueltas con avanzar.

Seguramente ahora mismo tienes algo que llevas tiempo pensando. Una llamada, una cita, una conversación. Lo que falta cabe en este instante. Si quieres entender por qué la procrastinación te muestra justo esto, vuelve a qué es la procrastinación y para qué existe.

Preguntas frecuentes sobre sobrepensar

¿Se dice sobrepensar o sobre pensar?

Se escribe junto: sobrepensar. El prefijo sobre- va unido al verbo, igual que en sobrevalorar o sobreestimar.

¿Sobrepensar es un trastorno?

No es un diagnóstico por sí mismo, aunque la rumiación aparece con frecuencia junto a la ansiedad y la depresión. Si no puedes frenarlo y afecta tu vida diaria, consulta a un profesional de la salud mental.

¿Por qué sobrepienso todo de noche?

De noche hay menos estímulos y nada que hacer con lo que piensas, así que la mente repasa pendientes sin poder actuar sobre ellos. Anotar lo que te preocupa y decidir cuándo vas a hacer algo con eso suele ayudar a soltarlo.

¿Cuál es la diferencia entre pensar y sobrepensar?

Pensar te lleva a una decisión o a una acción. Sobrepensar te devuelve a la misma pregunta una y otra vez sin moverte de lugar.