el FIN · de la procrastinación

Por Jacob Morales · 7 min de lectura

Autoconocimiento: qué es y lo que tu procrastinación sabe de ti

El autoconocimiento es la capacidad de saber cómo eres: qué sientes, qué valoras, qué temes y por qué actúas como actúas. Casi todo el mundo cree tenerlo. Y casi todo el mundo tiene algo pendiente que lleva meses aplazando sin saber bien por qué. Ese pendiente sabe de ti más de lo que piensas.

Qué es el autoconocimiento

El autoconocimiento es el conocimiento que tienes de ti mismo: tu carácter, tus emociones, tus motivos y tus patrones de conducta. Autoconocerse significa verte con la mayor claridad posible, incluidas las partes que preferirías no ver.

La idea es antigua. En el templo de Apolo en Delfos había una inscripción que decía “conócete a ti mismo”. En los diálogos de Platón, Sócrates vuelve a ella una y otra vez y confiesa que todavía no ha logrado cumplirla. La frase sigue en tazas y portadas, y la tarea sigue igual de difícil.

Lo que la frase no dice es por dónde empezar. Lo habitual es mirar hacia adentro: pensar en ti, escribir sobre ti, preguntarte cómo eres. Tiene sentido, y tiene un límite. Lo que piensas de ti es una opinión, y las opiniones sobre uno mismo suelen ser generosas o crueles, rara vez exactas. Lo que haces deja menos margen. Te conoces más por lo que haces que por lo que piensas de ti.

Autoconocimiento emocional

El autoconocimiento emocional es la capacidad de reconocer qué estás sintiendo, ponerle nombre y entender qué lo provoca. Saber que estás frustrado en lugar de decir que estás cansado. Darte cuenta de que la irritación con tu pareja viene de la reunión de la mañana.

Parece sencillo, y la investigación sugiere que cuesta más de lo que creemos. Richard Nisbett y Timothy Wilson (1977) pusieron cuatro pares de medias idénticas sobre una mesa y pidieron a la gente que eligiera la de mejor calidad. La mayoría eligió la de la derecha. Nadie mencionó la posición. Todos dieron razones convincentes: la textura, el tejido, el color. Inventaban una explicación sin darse cuenta de que la estaban inventando.

El estudio muestra bien que acceder a nuestros propios motivos es más difícil de lo que suponemos. Otros autores han discutido si la posición era la causa real, y el debate sigue. Lo que deja abierto es la pregunta útil: si tu explicación de lo que sientes puede fallar, ¿de dónde sacas una pista más confiable?

Una respuesta está en lo que evitas. Muchas veces no sabes qué sientes frente a una tarea. Sabes que, cuando llega el momento, abres el teléfono. Ese gesto llega antes que cualquier palabra. Si lo que evitas es la llamada al médico, quizás lo que no quieres sentir es miedo. Si es la entrega, quizás es la posibilidad de que no esté a la altura. Aplazar suele ser la forma más rápida de no sentir algo, y por eso también es una de las formas más claras de descubrirlo. → Mecanismos de defensa

Autoconocimiento y autoestima

El autoconocimiento y la autoestima están relacionados, aunque son distintos: el autoconocimiento es qué tan bien te ves, y la autoestima es cuánto valoras lo que ves. Puedes tener una autoestima alta y conocerte poco, o conocerte bien y valorarte poco.

La psicóloga organizacional Tasha Eurich lo estudió en varios trabajos que resumió en Insight (2017). Distingue dos formas de autoconciencia. La interna es qué tan claro tienes lo que valoras, lo que sientes y lo que quieres. La externa es qué tan bien sabes cómo te ven los demás. Encontró que casi no van juntas: alguien puede conocer sus valores al detalle y no tener idea del efecto que causa en otros. Su equipo estimó que, aunque la gran mayoría cree conocerse, solo entre un 10 y un 15 % cumple los criterios que usaron para medirlo.

Ella misma presenta la cifra como una estimación de sus estudios. Describe bien una sospecha que casi todos tenemos sobre los demás. Lo que no responde es cómo se cierra la distancia entre la imagen que tienes de ti y lo que de verdad haces.

Ahí entra la autoestima. Si te dices que eres alguien que cuida su salud y llevas un año sin ir al médico, una de las dos cosas está mal. Mientras no lo mires, la autoestima se apoya en una imagen que tu propia conducta contradice cada semana. Conocerte implica aceptar lo que tus actos dicen de ti, incluso cuando duele. Desde ahí la confianza se puede reconstruir sobre algo real. → Baja autoestima

Ejemplos y preguntas de autoconocimiento

Un ejemplo de autoconocimiento es darte cuenta de que siempre aplazas las tareas en las que alguien te va a evaluar, y no las que solo dependen de ti. Otros ejemplos:

Todos salen de mirar lo que hiciste y cuándo, más que de pensar en cómo eres.

Eurich encontró algo útil para hacerse preguntas: las preguntas de por qué suelen dar respuestas que se sienten verdaderas y no lo son, y las preguntas de qué llevan más lejos. “¿Por qué soy así?” invita a contarte una historia. “¿Qué hice?” te obliga a mirar.

Estas son preguntas de autoconocimiento que salen de lo que aplazas:

Basta con hacerte una la próxima vez que te descubras eligiendo otra cosa.

Lo que tu procrastinación te dice de ti

Tu procrastinación te dice qué temes, qué valoras y qué voluntad elegiste en el momento de elegir. Es uno de los registros más honestos que tienes de ti, porque lo escribes con actos.

Lo que aplazas habla de lo que temes. Casi siempre aplazas algo que te importa, porque ya sabes lo que cuesta enfrentarte a algo que te importa: que no va a salir como imaginaste, que va a pedir más de lo que pensabas, que te puede exponer.

Lo que haces en su lugar habla de lo que valoras, o de lo que necesitas en ese instante. Nadie se queda sin hacer nada. Si en vez de trabajar limpias la casa, algo en ti eligió orden. Si eliges el scroll, eligió alivio. Esa otra voluntad también es tuya. → Autosabotaje

Yo lo vi en mí durante años. Me sentaba a trabajar y al menor descuido estaba en Wikipedia leyendo a qué edad Elon Musk hizo su primer millón. Durante mucho tiempo lo llamé falta de disciplina. Mirado de cerca decía otra cosa: buscaba en la vida de otro la prueba de que todavía estaba a tiempo, y mientras la buscaba, el tiempo se iba. Eso me enseñó más de mí que cualquier test de personalidad.

Timothy Wilson, en Strangers to Ourselves (2002), llega a una conclusión parecida desde la psicología. Sostiene que buena parte de lo que nos mueve opera fuera de la conciencia, y que mirar hacia adentro con más fuerza no siempre ayuda. Propone observar lo que de verdad haces y escuchar cómo te ven los demás. Describe bien el método. Lo que no responde es qué hacer con lo que descubres.

Hay una trampa en todo esto. Querer conocerte también puede volverse una forma de aplazar. Lees sobre ti, haces otro test, reflexionas una tarde entera, y la llamada al médico sigue en la lista. El autoconocimiento que sirve suele llegar de vuelta a la acción: entiendes algo y lo pruebas hoy, aunque sea pequeño. → Propósito de vida

Y cuidado con la conclusión. “Soy un procrastinador” parece autoconocimiento y funciona como una sentencia. Nadie aplaza todo el tiempo, y la etiqueta te ahorra mirar qué estás aplazando y por qué. → Procrastinador

Seguramente hoy tienes algo pendiente. Antes de decidir qué hacer con eso, mira qué estás haciendo en su lugar. Ahí hay una respuesta sobre ti. Si quieres entender por qué la procrastinación funciona así, sigue por qué es la procrastinación y para qué existe.

Preguntas frecuentes sobre el autoconocimiento

¿Qué significa autoconocerse?

Autoconocerse significa saber cómo eres, qué sientes y qué te mueve a actuar. Se construye observando lo que haces, además de lo que piensas de ti.

¿Cuál es la importancia del autoconocimiento?

Te permite entender tus reacciones y decidir con más claridad. Sin él, repites patrones sin saber de dónde salen.

¿Cómo desarrollar el autoconocimiento?

Fíjate en lo que haces, cuándo y frente a qué, y pregúntate qué hiciste antes de preguntarte por qué. Pedir la opinión honesta de alguien cercano también ayuda.

¿Qué relación hay entre autoconocimiento y procrastinación?

Lo que aplazas y lo que haces en su lugar muestran qué temes y qué necesitas en ese momento. Mirarlo con atención es una de las formas más directas de conocerte.