el FIN · de la procrastinación

Por Jacob Morales · 7 min de lectura

Baja autoestima: qué es y cómo se pierde la confianza en ti

La baja autoestima es una valoración pobre de ti mismo: sientes que vales menos que los demás y desconfías de tu capacidad para hacer lo que te propones. Dices que el lunes empiezas y por dentro ya sabes que no. Esa sospecha sobre tu propia palabra es una de las formas más silenciosas de perder la confianza en ti.

Qué es la baja autoestima

La baja autoestima es la tendencia a juzgarte de forma negativa, a dudar de lo que vales y a esperar poco de ti. La autoestima, en general, es la opinión que tienes de ti mismo; cuando esa opinión es baja de forma sostenida, hablamos de autoestima baja.

La forma más conocida de medirla viene de Morris Rosenberg (1965), que diseñó una escala de diez frases del tipo “siento que soy una persona valiosa” o “a veces creo que no sirvo para nada”. Todavía es de las más usadas en psicología. Mide bien lo que piensas de ti en general. Lo que no mide es de dónde salió esa opinión, ni qué haces tú cada día para sostenerla o para cambiarla.

Ahí está la parte útil. La autoestima suele tratarse como algo que tienes o te falta, como la estatura. Se parece más a una relación: la que llevas contigo. Y como cualquier relación, depende mucho de si cumples lo que prometes.

Síntomas de baja autoestima

Los síntomas de baja autoestima más frecuentes son la autocrítica constante, la comparación con otros, la dificultad para aceptar elogios y la sensación de no estar a la altura.

¿Cómo saber si tengo baja autoestima?

Para saber si tienes baja autoestima, fíjate en cómo te hablas cuando fallas y en cuánto crees tus propias promesas. Si un error te lleva enseguida a “soy un desastre”, y cuando te propones algo ya esperas no cumplirlo, probablemente tu autoestima está baja. La segunda pista es la más reveladora.

Características de una persona con baja autoestima

Estas son características frecuentes de una persona con baja autoestima:

Causas de la baja autoestima

Las causas de la baja autoestima que más se mencionan son una crianza con mucha crítica o poco reconocimiento, las experiencias de rechazo o burla, la comparación constante y los fracasos repetidos.

Hay una causa que se nombra menos porque ocurre hoy, en tu día: las promesas que te haces y no cumples. Te dices que vas al gimnasio, que llamas a tu padre, que esta vez empiezas la entrega con tiempo. No pasa. Cada vez aprendes algo de ti, aunque no lo pienses con palabras: que lo que te dices no se cumple.

Otra causa es el tamaño de lo que te pides. Si te exiges bajar diez kilos en un mes o montar un negocio en tres semanas sin dejar nada, la falla está casi garantizada. Y cuando llega, rara vez culpas a la exigencia. Concluyes que el problema eres tú. “No soy suficiente” muchas veces es la factura de haberte exigido más de lo que podías cargar. → Autoexigencia

Consecuencias de la baja autoestima

Las consecuencias de la baja autoestima más comunes son la inseguridad para decidir, la tendencia a evitar retos, las relaciones donde te conformas con poco y un malestar que puede acercarse a la ansiedad o a la depresión. Si la tristeza no se va, si te cuesta dormir o funcionar en lo básico, consulta a un profesional de la salud mental.

Aquí conviene ser honesto con lo que dice la investigación. Roy Baumeister y sus colegas (2003) revisaron cientos de estudios y encontraron algo incómodo para la autoayuda: subir la autoestima por sí sola casi no mejora el rendimiento en la escuela o el trabajo. Las buenas notas suelen subir la autoestima más que al revés. Sí encontraron que quien se valora más se siente mejor y tiende a tomar más iniciativa. Otros autores, como Ulrich Orth y Richard Robins (2022), sostienen que sus efectos son más amplios. El debate sigue abierto. Lo que deja ver es que repetirte frases bonitas frente al espejo no te devuelve la confianza. Hacer cosas, sí.

Cada promesa rota: la autoestima y la procrastinación

La autoestima y la procrastinación se alimentan entre sí: cada vez que aplazas lo que te prometiste, rompes una promesa contigo, y cada promesa rota baja un poco la confianza que tienes en tu palabra. Con menos confianza, la siguiente promesa se vuelve más difícil de cumplir.

Míralo con alguien de afuera. Si un amigo te dice diez veces que va a pasar a buscarte y no aparece, a la undécima ya no lo esperas. Dejaste de creerle. Contigo pasa lo mismo, con una diferencia: a ese amigo lo puedes dejar de ver. Contigo vives las veinticuatro horas.

Ese es el precio de fallarte. La procrastinación cobra en cuotas: la dieta que empieza el lunes, la cita médica que llevas un año moviendo, el mensaje que no mandas. Juntas te dejan una idea de ti que se instala sin pedir permiso: algo está mal en mí.

Yo lo viví durante años. Me decían Mister Finalista, y tardé doce años en terminar una carrera de cinco. Quienes me conocían decían que tenía mucho potencial. Mis parejas lo resumían mejor: este nunca hace lo que dice. De todo lo que perdí, lo que más me costó fue la confianza en mí. Llegó un punto en que me prometía algo y una parte de mí ya sabía que no lo iba a hacer.

Hay otra trampa. Cuando tu autoestima está baja, cada tarea importante se vuelve un examen sobre quién eres, y aplazar te ahorra ese examen por un día más. Fuschia Sirois y Timothy Pychyl (2013) describen la procrastinación como una forma de aliviar el malestar en el momento. Explican bien el alivio. Dejan abierto por qué lo eliges sabiendo que al día siguiente vas a confiar un poco menos en ti. → Síndrome del impostor

Visto así, la caída de la autoestima tiene una función. Te muestra que lo que te prometes importa, porque te duele no cumplirlo. Y te señala dónde se rompió la cuenta: en promesas demasiado grandes para tu día o en un instante en que elegiste otra cosa. → Sentimiento de culpa

Cómo tratar la inseguridad y la baja autoestima

Para tratar la inseguridad y la baja autoestima, empieza por prometerte cosas que puedas cumplir y cumplirlas: la confianza en ti se construye con pruebas, y las pruebas salen de lo que haces. Si además cargas heridas antiguas o un malestar que no se va, un profesional de la salud mental puede acompañarte en lo que una página no alcanza.

Haz la cuenta de tus promesas. Antes de concluir que no sirves, mira qué te pediste y en cuánto tiempo. Muchas veces la falla deja de decir “soy un desastre” y empieza a decir “me prometí seis días de gimnasio después de un año sin moverme”.

Después achica la promesa hasta que quepa. Tres días en lugar de seis. Una hora diaria en lugar de la noche heroica. La llamada a tu padre hoy, cinco minutos. Parece poco, y es la primera promesa que de verdad vas a cumplir. Cada vez que haces lo que dijiste, aunque sea mínimo, tu palabra vuelve a valer un poco.

Y cuando falles, vuelve. Vas a fallar. Lo que entrena la confianza es el acto de regresar, más que la racha perfecta. Ten cuidado con la etiqueta: decirte “soy así” alivia, porque te libera de volver a intentarlo, y te encierra en la misma idea. → Autosabotaje

Va a seguir costando esfuerzo. Lo que cambia es que el esfuerzo empieza a dejarte pruebas de que puedes contar contigo.

La confianza en ti se juega en un momento muy concreto, cuando estás a solas contigo y decides fallarte o no. Seguramente hoy tienes uno de esos momentos pendiente. Si quieres entender por qué la procrastinación aparece justo ahí, empieza por qué es la procrastinación y para qué existe.

Preguntas frecuentes sobre la baja autoestima

¿Qué es tener la autoestima baja?

Tener la autoestima baja es valorarte poco y desconfiar de tu capacidad. Suele notarse en una autocrítica dura y en la sensación de no estar a la altura de los demás.

¿La baja autoestima es una enfermedad?

No figura como diagnóstico clínico. Puede acompañar a la ansiedad o a la depresión, y si te paraliza o viene con una tristeza que no se va, conviene consultar a un profesional.

¿Cómo subir la autoestima rápido?

Hay poca evidencia de que la autoestima suba rápido con frases positivas. Lo que más ayuda es cumplir promesas pequeñas contigo, un día tras otro.

¿La procrastinación baja la autoestima?

Puede bajarla: cada vez que aplazas lo que te prometiste, confías un poco menos en tu palabra. Con el tiempo esa desconfianza se convierte en una opinión negativa de ti.